lunes, 22 de octubre de 2007

'Pepelu' Carod

Josep Lluís Carod-Rovira ha hecho su papel a la perfección en TVE. En apenas 20 segundos ha demostrado que hay catalanes que pueden ser tan pueblerinos como aquellos del resto de la celtiberia que se niegan a aceptar que aquí hablemos dos lenguas con normalidad. Hay muchas maneras de decir "Me llamo Josep Lluís, aquí y en China", pero los buenos políticos seguro que no optarían por la "fórmula Carod". Con su actitud, Carod ha dejado claro que su feudo de votos radica (verbo del que deriva "radical") en la Cataluña más extremista.

Josep Lluís puede tener razón en muchas cosas. A mí también me crispan ciertos comentarios que escucho sobre Cataluña cuando viajo desde Barcelona y traspaso el Ebro. Sin embargo, la mejor forma de contraargumentar el provincianismo madrileño o vallisoletano no es perderse en la bandera de las cuatro barras para no salir jamás.

Amic Pepelu, recuerda que senyera viene de "seny".

5 comentarios:

Patrick Bateman dijo...

Apreciado Javier,

completamente de acuerdo en la mayoría de lo que dices, la verdad es que necesitamos políticos con el narciso menos subido y más trabajadores y conscientes. Como tú dices, hablaba para sus militantes. Y hablando de ellos, ¿cuántas veces no cometen aquí el mismo error? se cambia el nombre de la gente al catalán y no se le puede decir nada. Supongo que el Sr. Carod no lo habrá hecho nunca y siempre ha sido muy respetuoso en ese aspecto.

Vamos a las barricadas, luchemos contra RENFE. Te veo conformado con esta situación ferroviaria...

Anónimo dijo...

Muy buenas Javier, excelente idea la de introducir este debate, así algunos podremos decir públicamente que la intervención de Carod, aún sin ser votante suyo, ha sido lo más digno democráticamente hablando que he visto en televisión en años.

Nunca he podido entender que haya gente que no tenga ni una sola duda para pronunciar el nombre Schwarzenegger, pero en cambio, para decir Carles esto ya es un problema. Las personas que tienen este problema deben ir al médico, tienen un problema menteal y grande. Josep Lluís no es José Luís, ¿es tan difícil entender algo tan simple? ¿Verdad que decimos Iñaki y no Ignacio? Con los vascos no nos atrevemos, ¿cierto? George Bush no es Jordi Matoll, a nadie se le ocurre. Joder, es que encima el fascismo españolista es cobarde (con los catalanes sí, con los vascos no me atrevo). Ganas de vomitar ante algunos.

Por cierto, y que se acabe ya la mentira. En Cataluña a NADIE se le ha obligado JAMÁS a cambiarse y catalanizarse el nombre. Conozoc a un Imanol y JAMÁS se me ocurriría llamarle Manel. Es España esto sucede bastante habitualmente, por cierto. De modo que Bateman, por favor, no digamos las cosas justamente al revés de como son.

Por cierto, soy CArles Català, es que pongo anónimo porque no recuerdo mi contraseña de gmail y no me permite entrar con mi nombre. Un abrazo.

Patrick Bateman dijo...

Estimado Carles,

Tal vez la razón de tu desconocimiento es que te llamas Carles en Catalán, tal vez si te llamases "Carlos" te habría pasado alguna vez. No dudo de tu educación y respeto por los demás, pero no todo el mundo está a tu nivel. Deberías evitar pensar que todos tienen el mismo pensamiento y las mismas ideas, porque, imbéciles hay en todos sitios.

Per cert, dels polítics que representen la meva terra espero que siguin llestos, que no caiguin en provocacions estúpides i que intentin fomentar la reflexió per produïr canvis, el que va fer, sota la meva humil opinió, és fàcil, i no és propi d'un representant de tots els catalans, fins i tot dels que no el voten.

Anónimo dijo...

Buenos días, me alegro que por fin haya debate sobre este tema, además el creador de este blog ya merecía un poco de polémica (la mitad de los dias nadie le escribimos nada).

Yo siempre he pensado que en este país llamado España, montado a sangre y fuego a base de someter pueblos que no tienen nada que ver los unos con los otros, siempre se ha querido construir una identidad nacional a base de hacer las cosas "por narices", sin tener nunca en cuenta las diversidades o las especificidades. Ocurre que los catalanes han tenido la mala suerte de perder todas las conflagraciones armadas en las que se han metido y, por consiguiente, se les ha sometido "por narices".

Una vez llega la democracia (lo que tenemos que algunos insister en calificar de democracia, supongo que sí), pienso que el mayor error que se comete es no hacer una transición justa con los que han sido sometidos, es decir, obligas a millones de personas a seguir en el ostracismo: no juzgaremos a los criminales del franquismo, no os restituiremos vuestro derecho legítimo a que se os respete, debeis olvidar, debeis perdonar. Si os siguen provocando y os obligan a llamaros Carlos debeis callar y obedecer. Esa la sido la "ejemplar" transición que ha habido en esta cosa que insisten en mantener unida "por narices" y llaman España. Desafortunadamente, eso ha sido una cosntante en la historia de Cataluña (o Catalunya, da igual).

Ocurre que estas cosas generan decepción y, por tanto, fácil victimismo. A mi me parece injusto que siempre estemos destacando lo intransigentes que podemos ser los catalanes con el tema de los nombres cuando, efectivamente, eso es una tontería comparado con los problemas reales de la población (que bonito, ya tenemos unos servicios ferroviarios como en la India). El problema es que si las profundas heridas que genera la injusticia histórica no se restituyen como deben, siempre habrá quien salte indignado cuando le digan "tu te llamas José Luis y te callas". Es una forma de decir "te vamos a seguir sometiendo te pongas como te pongas". Normal, entonces, que se siga poniendo el grito en el cielo, llámese victimismo o no.

Lamento la extensión del comentario, sigo siendo el Carles que no recuerda su contraseña y sale como anónimo. Saludos a todos.

Gina dijo...

Definición de "radicalismo", en términos políticos: "Corriente de pensamiento político que propugna, de una manera democrática, reformas profundas o cambios substanciales de las estructuras políticas y sociales del estado". Aquellos que padezcan el síndrome anti-catalán, deberán volver a leer varias veces la frase "de una manera democrática" y repetirla hasta comprender su significado.