jueves, 22 de noviembre de 2007

El lado oscuro de Epi y Blas

Noticias como ésta me hacen extraer dos conclusiones: o en la prensa actual hay que llenar páginas como sea o en Estados Unidos -como sospechaba- hay mucho chiflado, si es tal la importancia que allí se le da al tema del que trata esta noticia. Ahí va un fragmento estelar para abrir boca:

"(...) Y se denostan interpretaciones recientes que algunos ultraconservadores han hecho del programa: ¿eran Epi y Blas homosexuales?, ¿era el amigo imaginario del gran pájaro en que se basó la Gallina Caponata efecto de un viaje alucinógeno?, ¿era pederasta un adulto que en un capítulo invitaba a una niña a un vaso de leche?".

Podéis leer el resto en El Periódico. No tiene desperdicio.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Luces de Navidad

Un lector de El País, Pablo Melcón Martínez, me ha robado amablemente el tema del que hoy me proponía escribir. Agradezco desde aquí su ingenio y el ahorro de energía (nunca mejor dicho) que me va a suponer. Melcón escribe:

"En el artículo publicado el pasado viernes sobre el apagón contra el cambio climático, se señala que el sector público se sumó al apagón que no secundaron los ciudadanos. No se nos deja de pedir gestos, pequeños detalles, y se llenan la boca por apagar la Sagrada Familia, la Mezquita de Córdoba o la Puerta de Alcalá. Sólo una pregunta: ¿cuánto se gastarán esos servicios públicos en una inútil y excesiva iluminación navideña? ¿Son los kilovatios de luz malgastados los que dan la medida de la paz, amor y amistad que se predican en esas fechas? ¿Es simplemente la puerta abierta al derroche en que nos sumergiremos todos, felices porque apagamos la luz cinco minutos? Al final me salieron tres".

A ver cuántos valientes medios de comunicación se atreven a publicar, cuando estemos inmersos en la próxima vorágine consumista navideña, las cifras del gasto en iluminación.

martes, 13 de noviembre de 2007

Multa a 'El jueves' por la retaguardia


Aunque nací en 1977, ya puedo presumir de que en mi época también se censuraban y se secuestraban revistas y se castigaba con 3.000 euros de multa a los humoristas gráficos. Es lo que les ha caído a los autores de El jueves que dibujaron en bolas al príncipe y a su señora esposa y futura reina de España. Sigo convencido de que lo único que les fastidió fue la verdad contenida en los bocadillos del diálogo.

El diario 20 minutos ha recopilado otras portadas polémicas de El jueves. Si os paseáis por esta galería, veréis que no había para tanto.

Luego vamos por ahí dando lecciones de democracia.

Preguntas incómodas

Igual que hace unos días, hoy me remito a la habilidad de los lectores para formular preguntas inteligentes, a la par que incómodas. Esta breve carta, firmada por Enric Morell Castells, aparece hoy en El Periódico:

"Es sorprendente que en una situación como la que hay en Catalunya a causa de la crisis ferroviaria, que diariamente afecta a unos 150.000 trabajadores, se mantenga mudos los sindicatos. Esto es el mundo al revés. Intento imaginar el mismo caso en Francia, por ejemplo, y veo el palacio del Elíseo rodeado de manifestantes, una huelga general y el país paralizado. ¿Qué pasaría si en Catalunya gobernara Artur Mas y en España Mariano Rajoy? ¿Sería la misma la actitud de los sindicatos?"

Casualmente, ayer una persona me planteaba exactamente la misma cuestión, cuestión que me resulta doblemente incómoda, dado que el mundo sindical no me es precisamente ajeno. Su pregunta abrió un pequeño debate en el que otro participante señaló: "Lo que pasa es que la gente está enfadada, pero no hay ninguna institución que canalice ese enfado y lo convierta en protesta organizada". "Los sindicatos no sólo son agentes laborales; tienen implicaciones sociales y deberían ser una fuerza movilizadora en estos casos", añadió la formulante de la pregunta.

Es decir, ni nos movemos ni hay ya quien nos mueva.

lunes, 12 de noviembre de 2007

¿Por qué no se callan?

Hoy era inevitable echarse a navegar por las agitadas aguas de Libertad Digital, uno de los referentes ultraconservadores de la comunicación (he evitado adrede llamarlo "periodismo") de este país. Da miedo observar el concepto de diplomacia y relaciones internacionales que tienen los plumas que pululan por allí. Ahí van algunas de sus perlas:

"Don Juan Carlos lo hizo muy bien llamando la atención a Chávez y el presidente del Gobierno intentó calmar las aguas con tanta educación y sin mojarse que dio la imagen habitual de cobarde pusilanimidad". Ignacio Villa, jefe de informativos de la COPE

"Tenía que llegar lo que ha llegado: que la oleosa y deslenguada bomba andante dijera en una cumbre, y ante el Rey, lo mismo que Z, Vicefernández, Rubalcaba, Blanco y sus palmeros prisaicos dicen a diario. El presidente ha intentado una tímida defensa, similar a la que usaba hasta anteayer cuando alguien se metía con Otegi: las bondades del diálogo y tal. Afortunadamente había un Rey en la cumbre. Ha encarnado al pueblo español y ha preservado nuestra dignidad: "¡A ver si te callas!" Definitivo. Los borbones dan a veces estas gratas sorpresas". Juan Carlos Girauta

"Firmeza y coraje para silenciar a un dictador payaso no valen para nada si la prensa internacional pasa del asunto. Y eso es, exactamente, lo que ha pasado. La socialdemocracia negra ha conseguido ocultar el asunto, sencillamente, porque la prensa democrática mundial considera la "cumbre de Chile" menos que nada, un chiringuito para que se pavonee la escoria comunista. Basura para reciclar. Ahí está España. Terrible". Agapito Maestre

"En poco más de siete días, el Rey se ha hecho imprescindible. No sucedía desde hace muchos años. Dos agresiones exteriores, la del rey moro Mohamed VI y la del sátrapa venezolano Chávez, han devuelto a Don Juan Carlos no sólo el prestigio que en algún momento se ha podido discutir, sino la gran razón que justifica la Monarquía: la eficacia". Isabel Durán

"Obsérvese el episodio grotesco de la Cumbre “Latinoamericana”, con el gorila bolivariano comportándose como corresponde, hasta hartar al propio rey. El cual tuvo que marcharse solo, sin la menor solidaridad de la cuadrilla de Zapo que allí se quedó sentada al lado del gorila. También como corresponde. Pío Moa

viernes, 9 de noviembre de 2007

Las cunetas y las huidas

Parafraseando al crítico Ferran Monegal, hoy comento otras dos "pinceladas" televisivas de ayer jueves. La primera la encontré en una serie de ficción de apariencia bastante real, aunque no tengo edad suficiente para comprobar si se corresponde con la realidad de la época que narra. Me refiero a Cuéntame cómo pasó (TVE).

No sé si el guiño de los guionistas fue casual, dada la discusión política que actualmente hay acerca del tema, pero en una escena, Antonio, el protagonista, y su hermano Miguel van a visitar la tumba de su padre, al que el cacique del pueblo ordenó fusilar en los primeros meses de la Guerra Civil por un problema personal de celos. Antes de llegar al pueblo, se detienen en una cuneta en la que apenas una decena de piedras mal amontonadas señalan el lugar donde fusilaron a otros quince del pueblo. "¿No crees que esto lo debería saber la gente?", pregunta Miguel. Antonio responde: "Joder, pero si lo sabe toda la provincia. Yo sólo espero que un día se pueda contar".

Tremendo. Antonio, que representa a un sencillo padre de familia sin implicaciones políticas más allá de su sentido común, lo tenía muy claro en otoño de 1975, cuando al caudillo ya le quedaban dos NODOS. Volviendo a la realidad, hoy día aún hay quienes no quieren saber -ni que se sepa- qué pasó en las cunetas de miles de pueblos.

La segunda pincelada la vi casi en estado de duermevela. En un reportaje de La2, un periodista se reunía en la calle con jóvenes alemanes que acaban de cumplir los 18 años. Ése es justo el tiempo que ha pasado desde que derribaron el muro de Berlín. Muchos de ellos miraban con expresión de indiferencia. Uno decía: "Si yo hubiera vivido en aquella época, habría intentado fugarme al lado capitalista". Sí señor. Aunque no se tengan recuerdos, quedaos tranquilos, que el sistema ya se encarga de educarnos para que siempre sepamos hacia dónde tenemos que huir.

martes, 6 de noviembre de 2007

Guardar las apariencias

Del tratamiento que han dado los medios a la visita del rey a Ceuta y Melilla, me quedo con dos imágenes. En la primera, un empleado de la brigada de limpieza riega una calle con una manguera. En la segunda, otro empleado descarga un chorro a presión de pintura blanca sobre las casi invisibles marcas de un paso de cebra. Paralelamente, la voz en off de la presentadora de los informativos ofrece el discurso típico: "Todo a punto para la visita de Sus Majestades..."

Gracias a este tipo de imágenes, se nos sigue dejando claro cuándo tiene que estar "a punto" una ciudad. Como si cuando no viene el rey diera igual que los pasos de cebra no se vieran o que las calles estuvieran cubiertas de mugre. Convertir en hecho noticiable una limpieza de calles o una mano de pintura sobre un paso de peatones dice mucho de nuestra cultura de las apariencias y de hacia quién debemos guardarlas.