martes, 17 de febrero de 2009

Fiestas patronales

La frase del día: "Para activar el empleo, hay que facilitar el despido".

No tenía a los empresarios por consumidores de droga dura. Pero vista la afirmación del presidente de la patronal, el señor Díaz Ferrán, creo que la consumen por kilos, y encima adulterada, que jode más el cerebro.

La élite empresarial, que hace unos meses pedía intervencionismo -con la boca pequeña, eso sí-, ahora ve a los trabajadores acojonados de verdad y tiran el disfraz de cordero. Despido libre ("libre" es un eufemismo barato de "gratis", quizá por contagio del inglés) y ERE sin que la Administración meta mano. Lo que viene siendo el cerrojazo de toda la vida, vamos.

Eso es la activación, la rotación continua de personal de empresa en empresa (debe de ser que así los puestos de trabajo se multiplican). Y a la mínima que parezca que no quieres trabajar 10 horas -porque ya que activas el empleo, te lo quedas todo para ti-, a la puta calle. Y ya vendrá otro que lo quiera hacer por menos dinero.

Así es como tendremos plantillas estables que aporten experiencia a las empresas.

Viva el desarrollo. Vivan las fiestas patronales.

martes, 10 de febrero de 2009

Esto me pasa por ser de letras

Hoy he descubierto las habilidades de Gerardo Díaz Ferrán como alquimista de los números y de la relación causa-efecto. Dice el presidente de la patronal que indemnizar los despidos con 45 días por año provoca más paro que indemnizarlos con sólo 20. Y yo que pensaba que la sola carta de despido ya provocaba el paro de por sí, con independencia de la indemnización. Pero se ve que no, porque este mago neoliberal ha venido a decir que, ante la perspectiva de tener que pagar 45 días por año si los números de la empresa se tuercen seriamente, los empresarios prefieren curarse en salud y despedir antes de tiempo. En cambio, si "sólo" tuvieran que pagar 20 días por año, se lo pensarían y aguantarían más tiempo a sus trabajadores en plantilla.

Como soy de letras, pienso, al estilo Cela: "Y un cojón de pato". A ver si lo que van a querer los sabuesos empresarios es seguir despidiendo igualmente, se tuerzan o no las cosas, pero a mitad de precio. Pero no me hagáis caso. Es un razonamiento de alguien que tuvo que hacerse de letras porque los números no le acababan de entrar. Se nota que Díaz Ferrán es de otra pasta.

lunes, 26 de enero de 2009

ZP y los dobles sentidos



P. D: Ya sé que no soy El Roto, pero se hace lo que se puede.

(c) JMS

sábado, 24 de enero de 2009

De juzgado de guardia

Y cuando el debate se centra en si los jueces tienen o no derecho a hacer huelga, va la lucidez de El Roto y le otorga voz a quienes ya llevan sufriendo el atasco judicial desde hace años. Como siempre, genial.

sábado, 10 de enero de 2009

Al paro por el Power Point

Por algo dicen que hay que tener precaución al abrir los Power Point. Te puedes encontrar chistes interminables y viejísimos animados con dibujos horteras, un trío lésbico a toda pantalla (éste siempre lo abres en el trabajo) o cadenas de mensajes sobre lo bonita que es la amistad. Y también te puede aparecer una invitación para que dimitas de tu puesto...

jueves, 8 de enero de 2009

Revelación

Los evangélicos se gastan ahora el dinero de las donaciones en contrarrestar la campaña de los buses ateos. Pero analizad su frase tal y como la han escrito, con la falta de ortografía incluida (el "sí" sin tilde da mucho juego en este caso). A lo mejor ahora sí que están revelando una de las grandes verdades de la Historia. Si no, que se lo pregunten a María Magdalena.


viernes, 2 de enero de 2009

¿Y las palomitas?

Aun a riesgo de que alguien piense que mi discurso puede parecerse al de Antonio Alcántara en Cuéntame..., lo pienso desde hace tiempo y me reconforta saber que hay lectores que también se atreven a decirlo: los niños de hoy son unos consumistas consentidos. Ahí va un fragmento de la carta de Óscar Sánchez en El Periódico, que aconsejo leer al completo:

"No había pasado ni un minuto, cuando oí: "Óscar, ¿y las palomitas?" Y eso que acabábamos de comer. Después de tanta insistencia de los niños, las compré. Traje dos contenedores y no querían compartir. Luego empezaron a solicitar agua. Pero lo que más me llamó la atención fue la forma de pedir las cosas. Educadamente, pero con insistencia militar. No tuve más remedio que ir a por el agua. Y después faltaban las golosinas... y la cena del sábado..."